La Tierra está que arde: el calentamiento global, por Francisco Baeza Errazuriz
El calentamiento global es uno de los mayores desafíos ambientales de nuestro tiempo. Se refiere al aumento gradual de la temperatura promedio del planeta debido a la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera, como el dióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso. Estos gases retienen el calor del sol, alterando el equilibrio natural del clima y generando consecuencias a gran escala.
Las principales causas del calentamiento global provienen de la actividad humana: la quema de combustibles fósiles para producir energía, el transporte, la deforestación y la agricultura intensiva. Estas actividades liberan enormes cantidades de gases contaminantes, que se acumulan y fortalecen el efecto invernadero. Desde la Revolución Industrial, las concentraciones de CO₂ en la atmósfera han aumentado más del 40%, provocando cambios climáticos cada vez más notorios.
Las consecuencias son evidentes y alarmantes. El derretimiento de los glaciares, el aumento del nivel del mar, las olas de calor, las sequías y los incendios forestales son solo algunas manifestaciones del cambio climático. Además, los ecosistemas están sufriendo transformaciones drásticas: muchas especies pierden su hábitat, los océanos se acidifican y la seguridad alimentaria de millones de personas se ve amenazada.
Frente a esta situación, es urgente actuar de manera colectiva. Reducir las emisiones, promover las energías renovables, proteger los bosques y cambiar nuestros hábitos de consumo son pasos esenciales para mitigar el impacto. La cooperación entre gobiernos, empresas y ciudadanos es clave para frenar el calentamiento global y asegurar un planeta habitable para las futuras generaciones.
En 2026 la situación global del calentamiento sigue mostrando señales preocupantes de aceleración, con la temperatura media global entre las más altas registradas en la historia moderna. Informes climáticos confirman que 2023, 2024 y 2025 han estado consistentemente en el top de los años más cálidos, con 2025 siendo uno de los tres más extremos desde que existen registros instrumentales, y la media se ha mantenido muy por encima de los niveles preindustriales. Esto se explica en gran parte por el continuo aumento de gases de efecto invernadero en la atmósfera y la absorción récord de calor por los océanos, lo que mantiene la tendencia de calentamiento a pesar de ciclos climáticos naturales como La Niña.
Además, hay advertencias científicas de que el fenómeno climático El Niño podría regresar en 2026 y empujar las temperaturas globales aún más alto, potencialmente estableciendo nuevos récords si coincide con la tendencia ya elevada de calentamiento inducido por actividades humanas. Los océanos, que absorben más del 90 % del exceso de energía térmica del planeta, continúan calentándose de manera sostenida, afectando hábitats marinos, patrones climáticos y acelerando el deshielo polar, lo que a su vez contribuye a la subida del nivel del mar.
A pesar de décadas de acuerdos internacionales como el Acuerdo de París, las proyecciones actuales muestran que los compromisos de reducción de emisiones aún podrían no ser suficientes para limitar el calentamiento por debajo de los objetivos establecidos (1.5 °C o 2 °C por encima de niveles preindustriales), lo que subraya la urgencia de acciones más ambiciosas en mitigación y adaptación a nivel global. Francisco Baeza Errazuriz,

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